© 2015 Luis Corrales.

 

Corrosión

La corrosión es la interacción de un metal con el medio que lo rodea, produciendo el consiguiente deterioro en sus propiedades tanto físicas como químicas.

La característica fundamental de este fenómeno, es que sólo ocurre en presencia de un electrolito, ocasionando regiones plenamente identificadas, llamadas anódicas y catódicas: una reacción de oxidación es una reacción anódica, en la cual los electrones son liberados dirigiéndose a otras regiones catódicas. En la región anódica se producirá la disolución del metal (corrosión) y, consecuentemente en la región catódica la inmunidad del metal.

 

La naturaleza electro química de la corrosión puede entenderse como el incremento de la valencia química o producción de electrones de un elemento, conocido como ánodo, que interactúa con otro elemento llamado cátodo, el cual presenta simultáneamente una disminución en la valencia o un consumo de electrones. Esto también es conocido como oxido-reducción. Esto se ilustra por la interacción química que sucede entre el Zinc y el Ácido Clorhídrico.

Aquí un átomo de Zinc se transforma en un ión de Zinc más dos electrones (El átomo de Zinc libera dos electrones) y estos electrones, los cuales permanecen en el metal, son inmediatamente consumidos durante el proceso de reducción de iones del hidrógeno.

Las ecuaciones que describen la reacción electroquímica son:

 

                Zn Zn2 + 2e Oxidación (Reacción anódica)

                2H+ 2e + H2 Reducción (Reacción Catódica)

 

En el caso de los aceros que en su estado natural es óxido de hierro, evidentemente trata de volver a su “estado natural” combinándose con el oxígeno del ambiente y comenzando el proceso de oxidación natural si este no se protege convenientemente. Los enlaces metálicos tienden a convertirse en enlaces iónicos, los favorece que el metal puede en cierto momento transferir y recibir electrones, creando zonas catódicas y zonas anódicas en su estructura. La velocidad a que un material se corroe es lenta y continua todo dependiendo del ambiente donde se encuentre, a medida que pasa el tiempo se va creando una capa fina de material en la superficie, que van formándose inicialmente como manchas hasta que llegan a aparecer imperfecciones en la superficie del metal.

Este mecanismo indica que el metal tiende a retornar al estado primitivo o de mínima carga, siendo la corrosión por tanto la causante de grandes perjuicios económicos en instalaciones enterradas o en superficie.

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